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Alfonso Francisco Hernández Pérez

Uno de los grandes legados de San Juan Bosco (1815-1888) fue la conformación de grupos de laicos al servicio de la Iglesia; muchos de ellos crecieron junto con la Obra Salesiana, quienes han ayudado a los más necesitados, ya fuese sirviendo en la labor educativa, en los talleres que se impartían en sus centros o en la conformación de sus famosos Oratorios. En Morelia se ha seguido ese ejemplo, y es Sor Carmen Rodríguez, EMA (María Auxiliadora), quien con un grupo de entusiastas dan sentido a esta labor. Todo comenzó en el calle de Isidro Huarte, donde hoy se encuentra el Colegio Anáhuac, en donde se formó hace algunos años una academia de comercio para jovencitas de escasos recursos; era tan noble la labor, que decidieron formar un Oratorio en una de las colonias más pobres de Morelia, “El Realito”, en donde comenzaron a atender a niños de escasos recursos a quienes impartían doctrina, daban alimento y organizaban juegos. Son, por ejemplo, muy célebres las ligas de futbol del Instituto Antonio de Mendoza; fue la familia Villanueva una de las primeras en formar estos grupos.

La formación que reciben los Cooperadores Salesianos es con el testimonio de vida, ya que muchos de ellos son voluntarios en hospitales y obras de beneficencia; también reciben formación doctrinal y se encuentran constantemente haciendo oración, así como reafirmando sus sacramentos; han tomado recientemente algunos documentos del Papa para reafirmar esta formación, como el Amoris laetitia, que nos habla de la importancia de la familia, así como otros documentos de la Iglesia.

Actualmente se encuentran en preparación 36 aspirantes a Cooperadores, quienes se reúnen por lo menos dos viernes de cada mes, por espacio de hora y media, y se prepararán, de acuerdo a su esfuerzo, en un periodo de seis meses hasta año y medio. Revisan pasajes bíblicos en sus reuniones, así como documentos clave para acercarse a la espiritualidad salesiana, como “La Carta de Identidad para la Familia Salesiana”, donde se pueden conocer las 31 ramas en las que está compuesta la congregación, que es dirigida por salesianos y hermanas consagradas. Es el Rector Mayor el encargado de firmar el documento, y la Iglesia Católica avala cada una de sus acciones. Los Cooperadores también tienen que abandonarse del mundo para vivir tres retiros al año para fortalecer su espiritualidad, el primero se vive antes de Navidad, tienen otro antes de la Cuaresma y uno final en el Adviento.

13 1de2 2El Aguinaldo 2017 es propuesto por Ángel Fernández Artime, Rector Mayor de la Familia Salesiana, y tiene como título “¡Somos Familia! Cada hogar, escuela de vida y amor”. Y tiene el propósito de reflexionar sobre este tema en medio de las coyunturas; se trata de mostrar la visión de la familia salesiana, basada en el sistema preventivo de Don Bosco: hacer del mundo una casa, como un gran patio familiar, de amigos, de formación de vida, de encuentro con Dios.

Sor Pilar Vieyra Fancor, HMA, es una Cooperadora Salesiana que tiene más de 20 años trabajando para la obra y nos responde las siguientes preguntas:

C.C.: ¿Quién inició la labor de los Cooperadores Salesianos en Morelia?

C.S. Fue Sor Guadalupe Carlos, que junto con el padre Manuel Macuzet comenzaron a visitar el terreno que pertenece actualmente a la Parroquia de San Juan Bosco en El Realito.

C.C.: ¿Cuáles fueron las primeras acciones que se emprendieron?

C.S. Bueno, una de las primeras cosas que hicimos fue conseguir bienhechores que contribuyeran con donativos para construir la capilla, en principio fue muy pequeña

C.C.: ¿Quiénes fueron esos benefactores?

C.S. Se lo debemos a Cooperadores de Morelia y de fuera de la ciudad, por ejemplo, tenemos a la doctora Tapia, así como a los hermanos Villaseñor Moore, entre ellos María Agustina; afuera del templo se encuentra una placa en la que se señalan sus nombres y con ello mostramos nuestra gratitud.

C.C.: ¿Qué otros recuerdos tiene de aquellos tiempos?

C.S. Pues tengo muy presente que la labor comenzó con una academia en los años 80, en la que los días jueves, viernes y sábado por las tardes atendíamos a muchachas de escasos recursos; fue el Lic. Felipe de Jesús Gutiérrez una de las personas que más nos apoyaron, amén de que muchas de las clases del Instituto eran impartidas por los mismos Cooperadores, así como por algunas religiosas.

C.C.: ¿Ahora qué labor se hace, Sor?

C.S. Pues el trabajo del Oratorio sigue vigente, comienza todos los domingos a las 9 de la mañana con una Misa para todos los niños, muchos de los cuales ahora son hijos de los primeros que comenzaron a venir; luego nos reunimos en el anexo del templo en donde hacemos algunos juegos. Los chicos también se van a jugar futbol en la cancha que se encuentra detrás, todo con mucha alegría, concluye Sor Pilar.

Como vemos, aún existen en nuestra comunidad personas desinteresadas deseosas de contribuir al mejoramiento de su sociedad. Tomemos este testimonio de noble labor y contribuyamos a apoyar a los que más lo necesitan.