RELACIÓN DE PABLO CON LOS APÓSTOLES

29 San Pablo apostol 29

P. Pegueros: “Relación de Pablo con los Apóstoles… ¿Cómo era con los que lo habían precedido en el seguimiento de Jesús?... ¿Cómo se llevaban, especialmente, con Pedro?... lo saludamos en Cristo Jesús…”

 Familia Lemus – Salas (Morelia).

“Estas relaciones estuvieron siempre marcadas por un profundo respeto y por la franqueza que en san Pablo derivaba de la defensa de la verdad del Evangelio”, afirmaba el Papa Benedicto XVI el 24 de septiembre 2008.

Sabemos mucho sobre sus relaciones  con demás Apóstoles. Pablo era prácticamente contemporáneo de Cristo, pero no tuvo la oportunidad de conocerlo en persona. Por esta razón, después de que Jesús se le apareció en el camino de Damasco, sintió la necesidad de consultar a los primeros discípulos que el Maestro había elegido para que, en su nombre, fueran por todo el mundo, anunciaran el Evangelio (“Buena nueva de salvación”) y bautizaran: “El que crea y se bautice se salvará” (Mc 16,16).

En la Carta a los Gálatas (1, 11-24) san Pablo nos dejó un importante informe sobre los contactos mantenidos con algunos de los Doce: ante todo con Pedro que había puesto Cristo como “Piedra” sobre la que edificaría su Iglesia. Se nota, por su testimonio, el respeto sincero por el primero Papa, al cual en todos sus escritos lo llama Kefas (“roca” en arameo), y sólo dos veces lo llama Pedro; pero siempre se comprueba que reconocía el encargo que Jesús le había encomendado de presidir la comunidad de bautizados.

San Jerónimo comenta que san Pablo subió a Jerusalén no para recibir instrucciones, sino para hablar con el primero y principal de los Apóstoles, reconociendo con este solo hecho el Primado de san Pedro.  

San Pablo se quedó con san Pedro quince días y se encontró también con “Santiago el hermano del Señor” y con Juan, para informarse sobre la vida terrena del Resucitado que lo había “atrapado” cuando perseguía a la naciente Iglesia y le había cambiado la vida de una manera radical: de perseguidor Dios lo había trasformado en evangelizador de la fe en el Mesías crucificado e Hijo único del Padre, nuestro Salvador y Señor.

La información que recibió de estas columnas de la Iglesia fue que había dos elementos de tradición que constituían a la nueva comunidad de creyentes en Cristo: la Eucaristía y  la Resurrección. En adelante, Pablo transmite verbalmente tal como los había recibido estos elementos esenciales de la tradición. Afirma en forma muy solemne: “Yo les trasmití a ustedes lo que a mi vez recibí” (1Cor 15,3-5).

Existió una tensión entre san Pedro y san Pablo sobre si los paganos al convertirse en cristianos tenían que seguir la ley de Moisés y las costumbres judías como la circuncisión. El problema lleva a Pablo y a Bernabé hasta Jerusalén para tratar con los Apóstoles y ancianos (presbíteros) este asunto.

En el llamado Concilio de Jerusalén, toman la palabra Pedro y Santiago, lo mismo Pablo y Bernabé. La Iglesia de Jerusalén, la Iglesia madre, decide finalmente que los gentiles o paganos abracen la fe cristiana sin tener que cumplir todos los preceptos judíos