kfofyoPadre Pegueros: “¿Qué importancia tiene la Parroquia?... ¿Cuándo comienzan a existir las Parroquias en la Iglesia?... ¿Qué han dicho los Papas sobre la Parroquia?... Saludos...”

Grupo juvenil parroquial (Morelia).

Dentro de cada diócesis, dirigida por un Obispo, tiene una gran importancia la parroquia, que es una comunidad estable de creyentes, en la cual se celebra la Eucaristía como centro de vida cristiana, por ministros propios (párroco y vicarios parroquiales), como los colaboradores del Obispo.

La parroquia es la manifestación más inmediata y visible de la comunión de toda la Iglesia de Cristo, establecida en el mundo entero. Etimológicamente, “parroquia” significa la Iglesia establecida en medio de las casas de los hombres.

Fue hasta el siglo IV, después de la paz de Constantino (313), cuando comienzan a organizarse las comunidades cristianas dirigidas por un Obispo, sucesor de los Apóstoles, que se llamaron diócesis y se establecían en las ciudades grandes. Los pueblos pequeños eran atendidos por sacerdotes que enviaba el Obispo unos días a la semana.

Estos colaboradores se llamaban “párrocos” porque venían de fuera. Pronto se vio la necesidad de que también los campesinos y los pueblos pequeños tuvieran quien viviera con ellos y como ellos. Dice el Papa San Juan Pablo II: “Es la Iglesia que vive y trabaja, injertada profundamente en la sociedad humana y que participa comprometida de verdad con sus aspiraciones y con sus dramas”.

La parroquia está llamada a promover relaciones humanas y fraternales, a ser la casa abierta para todos y al servicio de todos. El Papa San Juan XXIII con cariño la llamaba “la fuente del pueblo a la cual todos acuden para saciar su sed”. Y para que no se convierta en una estructura de servicios religiosos, es necesario desarrollar un clima fraterno de comunicación y corresponsabilidad en torno al párroco, representante del Obispo y vínculo jerárquico con toda la Iglesia Universal.

El Papa San Pablo VI inició su Pontificado el 21 de junio de 1963, hace 63 años. Al día siguiente, declaró su intención de continuar el Concilio Vaticano II. Y el día 24 se reunió con su “Clero romano”, encabezado por el Cardenal Micara, su Vicario para la Diócesis de Roma.

Con tres días de Papa, lleno de tierna emoción y gratitud a Dios, declara su alegría porque ahora su primera misión consiste en ser Obispo de Roma.

“Creemos sencillamente”, les dice, “que esta antigua y venerada estructura de la parroquia tiene una misión indispensable y de gran actualidad; a ella le toca crear la primera comunidad del pueblo cristiano; a ella, iniciar y reunir al pueblo en la normal expresión de la vida litúrgica; a ella, conservar y reavivar la fe en la gente de hoy; a ella, ser la escuela de la doctrina salvadora de Cristo; a ella, practicar con sentido y con esfuerzo la humilde caridad de las obras buenas y fraternales”.

Aunque hayan pasado los años, estas tareas que nos señala San Pablo VI siguen siendo todo un programa para hoy, para que sacerdotes y seglares, en torno al Obispo, hagamos de nuestras parroquias centros de vida cristiana.