fsfsfPadre Pegueros: “¿Cuáles son las formas principales de oración?... ¿Qué importancia tenía la oración para los primeros cristianos?... ¿Por qué ora el ser humano?... Saludos…”

Estela Campos Reyes (3º de Medicina).

Rezamos porque estamos llenos de una ansia infinita y porque Dios ha hecho a los hombres para estar con Él: “Nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en Ti” (San Agustín). Y Miguel de Cervantes recomendaba: “Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo en que están más secas las esperanzas”.

Los primeros cristianos oraban intensamente. La Iglesia Primitiva se movía por el impulso del Espíritu Santo: “Perseveraban en la enseñanza de los Apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones” (Hch 2,42).

El Catecismo de la Iglesia Católica (núms. 2626-2643) enumera cinco formas principales de oración para todo cristiano: la bendición, la adoración, la oración de petición y de intercesión, la oración de acción de gracias y la oración de alabanza.

1) Bendición: es una oración para pedir a Dios que nos bendiga a nosotros ya nuestras cosas y también a otras personas. Además, nosotros bendecimos al Todopoderoso por su amor y su misericordia: lo bendecimos porque Él nos bendice primero.

Los sacerdotes bendecimos en el nombre del Padre, autor de toda bendición; de Cristo su Hijo y Señor nuestro y del Espíritu Santo que, a través de la Iglesia, nos pide bendecir. Los seglares también deben bendecir: padres a hijos, hijos a sus padres; esposos entre sí.

2) Adorar a Dios es tarea de toda persona que reconozca humildemente que es criatura humana, hecha a imagen y semejanza del Todopoderoso, cuyo amor infinito conocemos por medio de su Hijo que nos envió. Nunca es más grande el hombre que cuando se arrodilla ante Dios en una entrega libre.

El no creyente que busca a Dios y comienza a rezar lo encontrará seguramente.

3) La oración de petición tiene diversas formas: la más importante es pedir perdón, ya que todos somos débiles y pecadores. Dios nos conoce muy bien y sabe todo lo que necesitamos, pero le gusta que le pidamos y a veces que le gritemos que nos ayude. Sólo el hombre que pide se abre y se dirige al que es autor de todo bien. Quien pide retorna a las manos benditas del Padre, de donde salió. “Al buen Dios le gusta ser molestado” decía San Juan María Vianney, Cura de Ars.

También debemos interceder por otras personas: familiares, amigos, bienhechores y enemigos. Recordemos a Cristo, que intercede por los que lo crucifican: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

4) La mejor oración de acción de gracias es la Santa Misa: en ella, Cristo ofrece al Padre la única acción de gracias verdaderamente agradable. Unidos a Jesús, damos gracias: todo cuanto somos y tenemos viene del Señor.

5) La oración de alabanza es la forma más directa de reconocer que Dios es Dios: “Alabemos al Señor porque su misericordia es eterna”. Necesitamos cantar nuestra alegría por la grandeza de nuestro Dios y Padre.