Mac, soñé que el que no transaba... ¡sí avanzaba!

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Querido Mac:

Lo que está sucediendo en el ámbito político de nuestro país y con motivo de las elecciones es de dar pena. Tal parece que los habitantes de esta hermosa Patria venimos arrastrando un ADN que no hemos podido eliminar. Hay una tendencia, ya de algunos siglos, al engaño, a la transa, a la calumnia y a la mentira repetitiva, que acaba de imponerse en ciertos sectores de los que la habitamos, es un fenómeno social que no hemos podido erradicar, que nos ha afectado desde hace algunas centurias. Es más, hemos aprendido a vivir con ellas y parecen no afectarnos, a pesar del daño tan grande que como nación estamos sufriendo desde hace mucho tiempo.

¿Por qué te platico esto? El INE descubrió que dos de los aspirantes a la Presidencia por la vía independiente –ese viento fresco que trataba de limpiar nuestra incipiente e imperfecta democracia– no tuvieron ningún recato en sumar miles de firmas apócrifas para poder aparecer en la boleta en las elecciones del primero de julio. Al sujeto apodado el “Bronco” lo pillaron con cientos de miles de firmas falsas y le sacaron “la tarjeta roja” Al otro: Armando Ríos Piter, le pitó el árbitro electoral y los dos, hasta ahora, han quedado fuera de la justa electoral por transas y embusteros. ¿Es que en este país no podemos hacer las cosas por la vía del honor y de la bonhomía? Pues parece que no. En el alma de estas personas no hay lugar para la ética y la decencia y por ello se valen de subterfugios y de pillerías para lograr su objetivo “a como dé lugar”. Por supuesto, han gritado a todo pulmón que son inocentes de lo que se les acusa y sin pena dicen que van a ir a defender lo que no puede ser defendible. Así se las gastan nuestros aspirantes a gobernar esta sufrida Patria.

La decencia parece ser totalmente ajena en las estructuras mortales de estas personas. Parecen ser impotentes para caminar por senderos de honestidad y de limpieza. Ésa es la catadura moral de algunos de los que aspiran a dirigir los destinos en nuestra Patria. Parece que ya no hay de otros. La feria del hueso está a todo lo que da. Y apenas esto empieza. ¿Qué iremos a contemplar en estas elecciones?

Las elecciones de este año son de pronóstico reservado, y lo que quizá veremos es un batidero fenomenal para derribar al contrincante sin detenerse en los argumentos con tal de verlo fuera de la justa electoral. Estamos pues ante unas elecciones inéditas que nos tienen en vilo y lo único que podemos hacer, como ciudadanos, es examinar las propuestas de cada candidato, reflexionarlas y, basados en ello, reflexionar para decidir quién deseamos que gobierne el país durante los próximos seis años. Y recordar: si no votamos, no nos quejemos. Hay que ejercer ese único derecho que tenemos para elegir a nuestros gobernantes para no estar más tarde lloriqueando por no ir a las casillas. Obremos pues con atingencia para que, por lo menos llegue a gobernarnos el “menos malo”. Recibe como siempre, mi saludo cariñoso y el fuerte y cálido abrazo que acompaña esta carta: Mac.